LA IMPORTANCIA DE LA ACTITUD

Anónimo

Los deseos primarios de toda persona son ganar más dinero, progresar y ser felices. Una forma efectiva de lograr estos anhelos es siendo ricos. Así como hay personas pobres y personas ricas, hay países pobres y países ricos. La diferencia entre los países pobres y los ricos no es la antigüedad del país. Lo demuestran casos de países como India y Egipto, que tienen miles de años de antigüedad y son pobres. En cambio, Australia y Nueva Zelanda, que hace poco mas de 150 años eran casi desconocidos son, sin embargo, hoy países desarrollados y ricos. La diferencia entre países pobres y ricos tampoco son los recursos naturales con que cuentan, como es el caso de Japón que tiene un territorio muy pequeño y el 80% es montañoso y no apto para la agricultura y ganadería, sin embargo es la segunda potencia económica mundial, pues su territorio es como una inmensa fabrica flotante que recibe materiales de todo el mundo y los exporta transformados, también a todo el mundo logrando su riqueza. Por otro lado, tenemos una Suiza sin océano, pero tiene una de las flotas navieras mas grande del mundo.

No tiene cacao pero tiene el mejor chocolate del mundo; en sus pocos kilómetros cuadrados, pastorea y cultiva sólo cuatro meses al año ya que el resto es invierno, pero tiene los productos lácteos de mejor calidad de toda Europa. Asimismo, Japón no tiene recursos naturales, pero da y exporta servicios con calidad muy difícilmente superable. Es un país pequeño que ha vendido una imagen de seguridad, orden y trabajo, que lo han convertido en la caja fuerte del mundo. Tampoco la inteligencia de las personas es la diferencia, como lo demuestran estudiantes de países pobres que emigran a los países ricos y logran resultados excelentes en su educación.

Otro ejemplo son los ejecutivos de países ricos que visitan nuestras fábricas y al hablar con ellos nos damos cuenta que no hay diferencia intelectual. Tampoco es la raza la que marca la diferencia pues en los países centro europeos o nórdicos vemos como los llamados "vagos del sur'" demuestran ser la fuerza productiva de estos países, no así en los suyos donde nunca supieron someterse a las reglas básicas que hacen a un país grande.

La ACTITUD de las personas es la diferencia. Al estudiar la conducta de las personas en los países ricos se descubre que la mayor parte de la población sigue las siguientes reglas:

1. La moral como principio básico
2. El orden y la limpieza
3. La honradez
4. La puntualidad
5. La responsabilidad
6. El deseo de superación
7. El respeto a la ley y los reglamentos
8. El respeto por el derecho de los demás
9. El amor al trabajo
10. El afán por el ahorro y la inversión

┐Necesitamos más leyes? No sería suficiente con cumplir y hacer cumplir estas diez simples reglas?

En los países latinoamericanos y el resto de los países pobres, sólo una mínima (casi nula) parte de la población sigue estas reglas en su vida diaria. No somos pobres porque a nuestro país le falte riquezas naturales, o porque la Naturaleza haya sido cruel con nosotros, simplemente nos falta carácter para cumplir estas premisas básicas de funcionamiento de las sociedades.

El fracaso es instructivo. La persona que piensa verdaderamente, aprende tanto de sus fracasos como de sus éxitos.

John Dewey

La Búsqueda de la Excelencia


Tomás Polanco Alcántara

La observación de la humanidad enseña que solamente pueden desarrollarse los pueblos que mantienen constante y apasionada búsqueda de la excelencia: Entre nosotros, los mediocres, ignorantes, resentidos y amargados han hecho creer que la búsqueda de la excelencia es una técnica de las clases "dominantes" para mantener el control sobre los "dominados".

La búsqueda de la excelencia no es otra cosa sino el esfuerzo constante para que las energías naturales de cada cual proporcionen el óptimo resultado de la búsqueda del bien, la verdad y la belleza.

Busca la excelencia el artista con sus pinceles, el violinista con su instrumento, el panadero con su horno, el escritor con su pluma, el científico con sus investigaciones, el técnico con sus aparatos, el maestro con sus clases.

Quien busca la excelencia entrega lo mejor de sí mismo. Es inútil que disponga de capital o que proceda de origen "noble". Si no tiene esa cualidad íntima que pueda desarrollar lo que quiera hacer, no servirá.

De nada vale a un celista que no conoce su instrumento disponer de una holgada cuenta bancaria o que sus padres o abuelos hayan sido condes o marqueses. De nada vale a un cirujano poseer un amplísimo activo sin pasivo, si no sabe manejar el bisuturí. Lo que si necesita quien busca la excelencia es conocer sus propios límites. Si los sobrepasa tendrá una catástrofe. Un magnífico pianista puede ser un pésimo director de orquesta. Un magnífico profesor, un pésimo director de liceo. Un magnífico médico un pésimo director de hospital. Un magnífico gerente, un pésimo presidente de la empresa.

La búsqueda de la excelencia debe ser constantemente estimulada. El ejemplo es el mejor impulso. Aprecio el extraordinario impacto que han causado en nuestros niños y jóvenes esos venezolanos "grandes ligas" que les muestran el esfuerzo, disciplina, dedicación constante, trabajo y pasión que tienen que emplear para llegar a sus posiciones. No se alcanzan con influencias, dinero o ayudas, sino con la propia labor de desenvolver lo que cada uno tiene. Por eso los pueblos necesitan que sus valores humanos sean destacados, respetados y no olvidados y destruidos por la ignorancia o la envidia.

La búsqueda de la excelencia se contrarresta con la mediocridad. Es el mérito "chucuto", es el camino hasta la mitad o menos de ella. Es el poco más o menos. Resulta fácil de lograr, sencilla de manejar, requiere un poco de esfuerzo y siempre proporciona el recurso de atribuir la falta de éxito a situaciones externas incontrolables. El culpable será el medio social, el ambiente, los imperialistas, los comunistas, los rusos o los americanos. Alguien debe pagar por lo que el mediocre no logra.

La búsqueda de la excelencia está vedada a quien no trabaja a fondo en expandir su propia personalidad, que se queda en lo mediano sin hacer ningún esfuerzo para ir adelante. Debe ser enseñada en la escuela, en el hogar, en los medios de comunicación. No es posible conformarse con la mediocridad, la pereza, la negligencia y el descuido.

La excelencia es el orgullo de saber hacer bien las cosas que se hacen. Es la satisfacción de que se ha hecho como se debe.

Tomado de El Universal