COMUNICACIÓN INTERNA, COMUNICACIÓN

TRANSPARENTE

Juan Liquete

La tecnología hoy nos ayuda más que nunca a comunicarnos rápidamente y a transmitir nuestro mensaje a audiencias cada vez mayores. Pero la tecnología no crea el mensaje a transmitir. La comunicación sigue siendo una actividad humana y social, relacionada con significados, comprensiones, sentimientos, necesidades e incluso ideas .

La tecnología almacena, procesa y transmite datos o información. Sin embargo, sólo las personas podemos comunicar, y comunicar es también escuchar, el arte de escuchar, por lo extraño que resulta detectarlo entre nosotros en nuestros hábitos cotidianos.

En la era de organizaciones participativas, de empleados con apoderamiento y de equipos de trabajo multifuncionales, la comunicación interna no puede estar limitada a la mera transmisión de instructores que fluyen de arriba a abajo, tan típica de otros tiempo y que todavía se sigue dando en muchos lugares, muy a pesar nuestro. La comunicación interna en las organizaciones hoy, demanda líneas de comunicación ascendentes e incluso laterales, que afectan a personas con muy diversa preparación y cultura.

Sin embargo, a pesar de la enorme variedad de medios y técnicas, raro es el comunicador que de verdad engancha a las gentes y les consigue inspirar el cambio de algunos de los aspectos de sus vidas o de sus funciones profesionales.

Liderazgo es la habilidad para empujar a la gente a cambiar o para lograr que a uno lo sigan, por eso, basándonos en este criterio, observamos que pocos comunicadores son realmente líderes.

 

El verdadero poder para conseguir mover a las personas reside en la autenticidad y en la transparencia, en el logro de que tu mensaje nazca de tus propios valores y experiencias. Haz lo que digas y di

lo que pienses, bien podría ser el eslogan de una campaña publicitaria para promocionar comunicación interna o el paradigma a seguir incluso cuando tuvieres que transmitir malas noticias.

Ahora bien para impactar a una audiencia determinada como la de tu propia organización, tienes que saber elegir los medios adecuados y el mensaje correcto, pero si además, lo que también quieres es que las personas se impliquen en el proyecto empresarial, debes comunicar todo aquello que éstas consideren importante para el desempeño de sus tareas o todo aquello que contribuya a lograr un determinado clima laboral.

La comunicación interna es el principal artífice de la transparencia en la organización y por lo tanto no debe ser considerada como un mero vehículo de transmisión de información. Ni siquiera como un buen método de gestión a seguir de vez en cuando. Hay que verla como una función inherente a cualquier tarea y es necesario concretarla y definirla con precisión.

Todos los expertos coinciden en que la comunicación interna debe reunir una serie de requerimientos. Ha de ser útil para el que la recibe, comprensible, completa, puntual y oportuna y sobre todo ha de ser una comunicación que respete los principios éticos y también atractiva.

¿Y es esto suficiente? Yo diría que no, la comunicación interna es, principalmente un proceso como otros muchos y además puede ser proceso crítico y por lo tanto debe ser gobernado como tal, es decir debe estar definido, integrado en la política y estrategia, debe ser sistemático, evaluado regularmente y actualizado y mejorado en función de los resultados obtenidos. Así tendríamos un proceso de comunicación interna digno exponente de una gestión fundamentada en los principios de la excelencia. Las mismas preguntas que nos hacemos cuando examinamos un proceso de negocio son igualmente válidas: etc.

¿Quienes son mis clientes? ¿qué quieren? ¿cómo se lo podemos dar? ¿sabemos cómo se lo estamos dando?

Con un liderazgo apoyado en una comunicación exclusivamente intimidatoria, lo máximo que se consigue es que la gente se limite a cumplir. Una comunicación transparente y auténtica por otra parte, puede generar el respeto de propios y extraños y eso es precisamente lo que todos necesitamos para hacer frente a los retos que se nos presentan día a día.

Si estás convencido de que tu mismo o tu organización, no tiene lo necesario para ser buenos comunicadores, recuerda lo siguiente. Todos los grandes comunicadores de la historia comenzaron sus vidas de la misma manera que el resto de los mortales: llorando sonora y amargamente.

Tomado de Revista Excelencia

 

 EL ARTE DE ESCUCHAR

Extracto

La mayoría de las personas no escuchan bien. Cuando alguien habla, el que no sabe escuchar está pensando en lo que dirá a continuación. Como resultado, tal vez entienda mal o se pierda algunos puntos clave del discurso de su interlocutor.

Cuando escuches, concentra toda tu atención en lo que se dice.

Aunque la mayoría de nosotros podemos emitir alrededor de 125 palabras por minuto, somos capaces de pensar más de 400. En lugar de utilizar ese tiempo extra para preparar tu respuesta, concéntrate en evaluar e interpretar lo que te dice la persona que habla. No dejes vagar la mente y no te precipites a sacar conclusiones. Hay quien rápidamente decide que la persona que está hablando no tiene nada valioso que aportarle y deja de escuchar. Resulta presuntuoso pensar que se puede anticipar lo que el otro va a decir. No hagas ninguna evaluación final hasta que la persona que habla haya concluido totalmente de exponer sus pensamientos.

Tomado de Revista Excelencia

 

Nada detiene mas rápidamente a una empresa que la gente para quienes la forma como trabajaron ayer, es la mejor manera de hacerlo mañana.

Jon Madonna