BOLETIN INFORMATIVO

Editado por Judith Aponte

Julio, 2004

LA NECESIDAD DE LA CREATIVIDAD

Franc Ponti

Intentaré contestar a estas preguntas y llegar a la siguiente conclusión: el pensamiento creativo, lejos de ser un lujo o una rareza, se ha convertido en una necesidad de primer orden, imprescindible para el cambio y la innovación en las operaciones empresariales.

La creatividad es una habilidad humana que permite generar de forma fácil ideas, alternativas y soluciones a un determinado problema. Es sabido que, ante un reto o una dificultad, la mayoría de las veces nos quedamos bloqueados, incapaces de generar soluciones. Esta actitud llega a generalizarse y se convierte en un hábito, evidentemente negativo. Muchas son las organizaciones desprovistas de personas con la capacidad de maniobrar ante las dificultades y ante los retos creativos, y que basan su funcionamiento en el establecimiento de circuitos administrativos e informáticos fuera de los cuales casi nada tiene sentido.

La creatividad está expuesta a muchos peligros. En algunos ambientes no está bien considerada porque se piensa que lo que la gente debe hacer es trabajar y no tener ideas. Muchos directivos tienen miedo a las ideas, porque ponen en tela de juicio sus principios y sus convicciones. Prefieren vivir en un mundo controlado, donde sólo unos cuantos piensen. Pero la creatividad no tiene amos. De hecho, es un instrumento de liberación al servicio de personas, grupos y organizaciones. La creatividad revoluciona las empresas porque da alas a sus integrantes. Es la revolución del pensamiento creativo.

Para algunas organizaciones, concebidas como instrumentos de dominación, este planteamiento puede ser motivo de preocupación. Hay empresas donde el poder se ejerce de forma tiránica y en las que no se toleran demasiadas desviaciones a la norma. Los individuos creativos suelen ser vistos con desprecio, y por descontado no se aprovecha su potencialidad. Afortunadamente todo esto está cambiando, y los empresarios son conscientes, cada vez más, del nuevo panorama que se avecina. Saben que una organización no crece y alcanza niveles altos de competitividad sin actuar de forma decidida para fomentar la armonía creativa que empieza en la persona, sigue en los equipos de trabajo y los departamentos y acaba en la rentabilidad de la organización y su supervivencia.

┐Cuáles son las competencias de una persona creativa?

Para ser creativo, no basta con la lógica. Es decir, una persona creativa debe ser también intuitiva y dejarse llevar por los dictados de su cerebro analógico, proceso conocido como pensamiento lateral, divergente o salvaje. No puede buscar soluciones en el mismo ámbito racional del que surgen los problemas. Debe ir más allá, saber buscar interrelaciones inusuales entre las cosas. Un empresario me decía que habitualmente adquiere veinte o treinta revistas de temas absolutamente diversos, y que su lectura desencadena en él múltiples soluciones a retos que "incuban" en su mente. Muchas veces el hecho de alejarse de un problema nos acerca a él, en una de las paradojas que nos advierten que la realidad no es en absoluto cuadriculada. Una persona creativa, además, tiene que ser amante de los riesgos y estar dispuesta a equivocarse y aprender de los errores. También debe saber escuchar, analizar realidades aparentemente inconexas con lo que persigue y saber relacionar lo que sólo superficialmente es irrelacionable.

La creatividad, por lo tanto, sirve para trabajar, para solucionar cosas, para desarrollar ideas provechosas para nuestra organización, para cambiar, en definitiva. Por eso el pensamiento creativo, especialmente en los Estados Unidos, está tan de moda.

Pero, ┐cambiar qué? ┐Cambiar para qué? Esas serían preguntas que se formularían muchos directivos, amantes del orden y la continuidad, aterrorizados ante el fantasma del cambio. Como ya se afirmaba hace dos mil quinientos años, el cambio es la génesis de la realidad, y las empresas deben cambiar constantemente para legitimar su existencia y asegurar sus resultados.

La empresa debe cambiar para mejorar sus servicios o sus productos, sus circuitos comerciales, sus formas de trabajar, sus argumentos de marketing, su misión empresarial, la presentación de sus actividades, su estructura organizativa, las relaciones entre las personas, sus circuitos de información y un larguísimo etcétera.

Trabajar creativamente supone la mayoría de las veces, trabajar en equipo. Y es ahí donde comienzan los problemas para muchas organizaciones, estructuradas para el trabajo individual, burocratizante, jerárquico y aburrido.

Y entonces se produce el "Eureka!". ┐Por qué no aprovechar esta dinámica de cambio para dar un vuelco radical a los sistemas de trabajo en nuestra empresa? ┐Por qué no revolucionamos la forma habitual de ver las cosas? ┐Tenemos miedo? ┐Pensamos que "así ya funciona"?

┐Podremos ser capaces de generar organizaciones que aprendan constantemente y que basen su desarrollo en el aprendizaje, también continuo, de sus integrantes? ┐Seremos capaces de convertir intenciones en realidades y construir organizaciones liberadoras de la creatividad y la inteligencia humanas? ┐Serán los responsables de las organizaciones auténticos ejemplos de la integración entre esa inteligencia y la complejidad de la gestión?

Como dice Kenneth Blanchard en su magnífico librito sobre dirección por valores:

"El verdadero mérito no está en proclamar nuestros valores sino en ponerlos en práctica consecuentemente todos los días".