BOLETIN INFORMATIVO

Editado por Judith Aponte

Enero, 2005

Proalimentación

Artículo del Club de la Efectividad club@efectividad.net.

Comunicación - Desarrollo Organizacional - Desarrollo Personal

Dar y recibir retroalimentación (o feedback) es considerado un recurso de comunicación fundamental en las organizaciones. Así como permite a los empleados evaluar su desempeño y obtener sugerencias para mejorarlo, también ofrece a los líderes la posibilidad de conocer la percepción que tienen los trabajadores de su estilo gerencial.

Sin dejar de considerar estos -y otros- beneficios del feedback, es preciso marcar una limitación fundamental de esta herramienta: se enfoca en el pasado, en aquello que ya ocurrió, en lugar de hacerlo en las cosas que podrían suceder. Esto hace que la retroalimentación no resulte del todo efectiva como herramienta de cambio, ni sea percibida como una instancia constructiva. Cuando alguien nos señala algo que hicimos mal, cómo nos sentimos? Ahora bien, si esa persona, en lugar de observar un error, se acerca y nos dice: "tengo algunas recomendaciones que podrían ayudarte en el futuro"... No nos sentimos mejor con esta comunicación?

Esta diferencia llevó a Jon Katzenbach y Marshall Goldsmith, especialistas en comunicación y en management, a acuñar un concepto traducido como proalimentación (feedforward, en el inglés original.) Esta noción se basa en que resulta más productivo dar sugerencias de cambio para el futuro, que formular observaciones acerca del pasado. En una proalimentación, el mensaje es constructivo, no correctivo.

A continuación, presentamos algunas razones por las cuales conviene tener en cuenta la proalimentación en las comunicaciones en nuestro trabajo... y en las demás también!

Apunta al futuro: el pasado no puede modificarse; toda posibilidad de cambio es futura. La proalimentación ayuda a las personas a visualizar y concentrarse en un futuro positivo, en lugar de hacerlo en un pasado equivocado. Cuando damos ideas a alguien sobre la manera en que puede obtener mejores resultados, aumentamos sus posibilidades de mejorar su desempeño y alcanzar sus metas.

Se enfoca en soluciones: es más productivo ayudar a hacer algo bien, que probar que se hizo mal. Hay personas que describen meticulosamente los errores de los demás, creyendo que así les ayudarán a mejorar. Pero en lugar de brindarles ayuda, les mortifican y les colocan a la defensiva. Cuando esto sucede, la comunicación termina convirtiéndose en una discusión sobre errores, problemas y culpas. La proalimentación -en cambio- es positiva, porque se enfoca en las soluciones y en las posibilidades de mejora.

Puede darla y recibirla cualquier persona: las críticas (para que sean escuchadas y asimiladas) requieren una relación de confianza previa entre las personas que interactúan. La proalimentación no exige esta confianza, porque se centra en la tarea, en lugar de hacerlo en la persona. Esto hace que se reciba como una recomendación general y no como una crítica personal. Además, en el ámbito organizacional, una crítica suele aceptarse sólo si se dirige de "arriba" hacia "abajo". En cambio, la proalimentación se puede aplicar en todos los sentidos, más allá de las jerarquías. No es necesaria una posición de autoridad para dar proalimentación.

Es más rápida: cuando decimos directamente "aquí tengo tres ideas para sugerirte", no perdemos tiempo en interpretaciones, porque el foco de la comunicación es claro. No hay que discutir nada, ya que no se ponen en juicio las ideas, o las conductas de la otra persona.

No incomoda: esta forma de comunicación no resulta vergonzosa para quien la recibe, ni embarazosa para quien la emite.

Muchas personas no desean recibir -ni dar- retroalimentación, porque sienten que se parece mucho a una evaluación... y a la mayoría no le agrada evaluar, o ser evaluada. Sin embargo, las evaluaciones y la retroalimentación son mecanismos formales, necesarios en todas las empresas. La proalimentación no es un sustituto de la retroalimentación, pero puede ser un complemento muy útil para las interacciones informales.

Esta herramienta mejora la calidad de nuestras comunicaciones, porque aumenta nuestras posibilidades de ser escuchados y de ayudar realmente a alguien a cambiar. Si bien la retroalimentación es una efectiva herramienta de evaluación, la proalimentación es un efectivo recurso de transformación.

 

Dentro de nosotros flamea una pequeña llama
que necesita ser escuchada y atendida
Hay una parte de nosotros
que quiere algo mas importante
Hay una parte nuestra que es hermosa, luminosa y grande
y esta esperando ser nutrida
Hay una parte de nosotros que desea una vida mejor y sueña....
y busca por los caminos de la vida
alguien que pueda ser viento bajo sus alas
y lo ayude a volar.

Patricia Hashuel