BOLETIN INFORMATIVO

Editado por: Judith Aponte

Febrero, 2005

LA EXCELENCIA LLAMA A LA EXCELENCIA

Daniel Tigani
www.hacer.com.ar / daniel.tigani@hacer.com.ar

El liderazgo de excelencia es generador de una cultura de "lo excelso", donde el carácter es un valor central imprescindible.

El carácter es un bien incalculable. El líder debe tenerlo para crear un ambiente y una cultura donde todos y cada uno pueden dar lo mejor de sÍ mismos. La sabiduría del líder queda manifestada por el aprovechamiento que hace de sus recursos. El talento es un recurso que no debe ser menospreciado. El líder debe crear la atmósfera donde todo el equipo pueda destacarse y salir del anonimato y nada es más motivador que el reconocimiento.

La administración del reconocimiento es una de las herramientas que el líder debe manejar con mayor destreza. Me permito dar algunos consejos prácticos para mejorar nuestro manejo de esta herramienta.

El ambiente donde se desarrolla la excelencia con libertad es donde ésta es apreciada y reconocida. Por oposición cuando aparece y es despreciada o ignorada no llega a desarrollarse.

El reconocimiento de parte del líder no es comparable con ninguna otra forma de reconocimiento. Lo sabe el líder y lo sabe la gente. El líder puede olvidarlo pero la gente nunca lo olvidará.

Una organización debe tener historia y dar cuenta de sus triunfos pero, el liderazgo debe tener un gran cuidado para no intimidar a la organización haciéndose inalcanzable con un orgullo que resulte de mitológicas hazañas del pasado.

Para reconocer con justicia los aportes de los integrantes del equipo, el líder debe saber que está haciendo cada uno de ellos ahora mismo. Si al acceso al líder es sólo para unos pocos, esos lo aprovecharán, impulsando el nacimiento de "vacas sagradas" que sacan ventaja de su proximidad con el líder y eclipsan al resto condenándolos al anonimato.

Todo entorno tiene la tendencia a corromperse o cuanto menos es factible de corromperse cuando hay intereses de por medio. El reconocimiento resulta interesante para cualquier persona.

El líder debe definir claramente quienes son parte de su equipo y quienes dependen de ellos. El equipo debe tener el mismo carácter del líder para que su influencia no esté interferida.

Se puede tener diferente temperamento e igual carácter si se comparten las mismas creencias, los mismos principios y valores. Transmitir el carácter es la habilidad central del líder.

Si el líder toma mucha distancia de su equipo, cuando su carácter evoluciona la gente mantendrá una imagen atrasada de él. Cuando toma contacto con su equipo se dará cuenta que no lo están acompañando.

La gente cambia aunque se resista. El líder no puede quedarse con una impresión anticuada de los conocimientos y destrezas del equipo. Debe estar al tanto de lo que están aprendiendo o desarrollando.

Las cosas urgentes que hemos generado por una mala administración de prioridades pueden ser también, una barrera inexpugnable entre el líder y su equipo. Un líder debe ser accesible y estar disponible para su equipo, sino su influencia será interferida por interlocutores no elegidos que ocupan el espacio vacío que deja en su ausencia.

Pocas cosas son tan humillantes como soportar a un inexperto en posición de autoridad. Si el líder sabe apreciar el talento, cada uno de sus colaboradores debe hacerlo con la misma pasión esperando que se manifieste en cualquier integrante del equipo para reconocerlo.

El líder es una persona con un llamado a la excelencia y su misión es despertar en otros ese llamado. No se logra una organización excelente sin un liderazgo que los llama continuamente a la excelencia.

"Si posees conocimiento,
permite que otros enciendan sus velas en él."


Margaret Fuller